La gota de aceite
miércoles, 9 de febrero de 2011
La Vida
Y cuando vuelves a conectarte con el amor aparece un mago con su sombrero, se lo quita y te muestra que está lleno de caramelos de colores.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Más motivos para contar cuentos
"El cuento es muchísimo más antiguo que el arte y la ciencia de la psicología y siempre será el más antiguo de la ecuación, por mucho tiempo que pase. Una de las modalidades más antiguas de la narración, que a mí me intriga enormemente, es el apasionado estado de trance, en el que la narradora "percibe" a su público -que puede ser una sola persona o muchas- y entra en un estado de "mundo en medio de otros mundos", en el que un relato es "atraído" hacia la narradora y contado a través de ella.
Una narradora en estado de trance invoca al duende, el viento que sopla sobre los rostros de los oyentes y les infunde espíritu. Una narradora en estado de trance aprende a desdoblarse psíquicamente a través de la práctica meditativa de un relato, es decir, aprendiendo a abrir ciertas puertas psíquicas y rendijas del ego para permitir que hable la voz, una voz más antigua que las piedras. Una vez hecho esto, el relato puede seguir cualquier camino, se puede cambiar de arriba abajo, llenar de gachas de avena y destinarlo al festín de un menesteroso, colmar de oro, o puede perseguir al oyente hasta el siguiente mundo. El narrador nunca sabe qué le saldrá y en eso consiste por lo menos la mitad de la conmovedora magia del relato. (...)
Los cuentos ponen en marcha la vida interior, y eso reviste especial importancia cuando la vida interior está amedrentada, encajonada o acorralada. El cuento engrasa los montacargas y las poleas, estimula la adrenalina, nos muestra la manera de salir, ya sea por arriba o por abajo y, en premio a nuestro esfuerzo, nos abre unas anchas y cómodas puertas donde antes no había más que paredes en blanco, unas puertas que nos conducen al país de los sueños, al amor y a la sabiduría, y nos llevan de vuelta a nuestra auténtica vida de mujeres sabias y salvajes."
Mujeres que corren con lobos. Clarissa Pinkola Estés
Motivos para contar cuentos
"Todos los grandes cuentos que existen nos dicen que la vida es un don maravilloso que debemos conservar y cuidar. Todos nos dicen que debemos estar agradecidos, que debemos dar las gracias porque existen los ríos, los perros, las canciones y los niños. Todo eso es sagrado y nadie tiene derecho a ultrajarlo. Algunas gentes, no es posible saber por qué, están enemistadas con las mejores cosas de la vida. Por eso es importante contar cuentos a los niños, para que cuando sean mayores no sean como ellos".
Gustavo Martín Garzo.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Ami, el niño de las estrellas
"La imaginación sin control es un gran problema, Pedrito; te puede matar de error si no eres capaz de dominarla, puede inventar un demonio donde solo hay un buen amigo, pero se trata simplemente de feos pensamientos autoproyectados. Si logramos mantener nuestra mente un poquito más arriba de lo negativo, nos encontraremos con una realidad superior, verdadera, sencilla y bella. Recúerdalo."
Enrique Barrios
Enrique Barrios
domingo, 29 de agosto de 2010
Espejismos
Todo aquello que te produce sufrimiento es solo una ilusión.
Nuestro estado natural es el bienestar
Nuestro estado natural es el bienestar
martes, 24 de agosto de 2010
SI
Si puedes tener calma cuando en tu derredor
todo el mundo la pierde y a ti te culpa de ello;
si cuando de ti dudan puedes tener fe en ti,
pero también excusas la desconfianza de otros;
Si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o siendo calumniado, no esgrimes la calumnia,
o siendo aborrecido, el odio en ti no acoges,
y con todo no pecas de bueno o sentencioso;
Si puedes ensoñar sin rendirte a los sueños,
o pensar sin hacer del pensamiento meta;
si puedes arrastrar el triunfo y el desastre
tratando de igual modo a entrambos impostores;
Si puedes soportar que la verdad que has dicho
se trunque en bocas viles en trampa para bobos,
o ver hecha pedazos la ilusión de tu vida,
e inclinarte a rehacerla con recursos maltrechos;
Si en un montón juntando tus cuantiosas ganancias,
jugarlas todas puedes a un simple cara o cruz,
y perderlas, y luego volver a comenzar,
y jamás una frase decir de lo que pierdes;
Si puedes obligar al corazón y al nervio
y al músculo a servirte, aun después de extenuados,
y perseveras aunque ya nada quede de ti,
salvo la voluntad que le dices “¡Adelante!”;
Si puedes con la plebe tratar sin menoscabo,
o alternar con monarcas sin romper con el vulgo;
si no pueden herirte ni amigos ni enemigos;
si a todos consideras, mas nunca en demasía;
Si el minuto implacable puedes avalorar
con sesenta segundos de avance en tu jornada,
tuyo es el mundo y todo lo que en el mundo existe,
y, más aún, serás todo un hombre, ¡hijo mío!
Rudyard Kipling
todo el mundo la pierde y a ti te culpa de ello;
si cuando de ti dudan puedes tener fe en ti,
pero también excusas la desconfianza de otros;
Si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o siendo calumniado, no esgrimes la calumnia,
o siendo aborrecido, el odio en ti no acoges,
y con todo no pecas de bueno o sentencioso;
Si puedes ensoñar sin rendirte a los sueños,
o pensar sin hacer del pensamiento meta;
si puedes arrastrar el triunfo y el desastre
tratando de igual modo a entrambos impostores;
Si puedes soportar que la verdad que has dicho
se trunque en bocas viles en trampa para bobos,
o ver hecha pedazos la ilusión de tu vida,
e inclinarte a rehacerla con recursos maltrechos;
Si en un montón juntando tus cuantiosas ganancias,
jugarlas todas puedes a un simple cara o cruz,
y perderlas, y luego volver a comenzar,
y jamás una frase decir de lo que pierdes;
Si puedes obligar al corazón y al nervio
y al músculo a servirte, aun después de extenuados,
y perseveras aunque ya nada quede de ti,
salvo la voluntad que le dices “¡Adelante!”;
Si puedes con la plebe tratar sin menoscabo,
o alternar con monarcas sin romper con el vulgo;
si no pueden herirte ni amigos ni enemigos;
si a todos consideras, mas nunca en demasía;
Si el minuto implacable puedes avalorar
con sesenta segundos de avance en tu jornada,
tuyo es el mundo y todo lo que en el mundo existe,
y, más aún, serás todo un hombre, ¡hijo mío!
Rudyard Kipling
miércoles, 18 de agosto de 2010
Tensión y aire
Tensión se ha presentado con aspecto de bruja vieja y rígida. Le he preguntado que qué quería y ha dicho que agarrarme, mantenerme en pie. Y después me ha hablado de la muerte. Le he sugerido que para vivir era mejor enfocarse en la vida y después la he invitado a bailar. Hemos bailado juntas días y noches enteras y ella ha ido perdiendo su riguidez y se ha ido soltando, liberándose, volviéndose cada vez más transparente. Cuanto más bailaba, más sonreía, más aire era, más suelta. Al final del baile tensión era respiración, una luz brillante y una sonrisa de paz.
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